Adriana Marin Lezaeta

Poeta

ADRIANA MARÍN LEZAETA, nació en Puerto Montt, Chile, el 6 de octubre de 1936 en una noche de luna llena. Su madre, una primeriza de 17 años, estaba sola. Siempre le dijo que había nacido de pié, sin llorar y con los ojos muy abiertos. Era pequeña y peluda y lo observaba todo con curiosidad. Su padre la conoció tres días después, nadie sabía si estaba vivo o muerto y tuvo que regresar caminando hasta la ciudad. Era un piloto de 23 años y su máquina había sufrido una avería en algún recóndito lugar.

Adriana fue curiosa y observadora desde muy pequeña. Heredó su profundo amor y sensibilidad hacia el arte y los libros tanto por la influencia de su abuelo materno, Roberto Lezaeta, quien le transmitió un gran amor por la vida, como por su padre Guillermo Marín, un hombre lleno de inquietudes intelectuales y artísticas. Con apenas cuatro años de edad, Adriana aprendió a leer por su propia cuenta en revistas y periódicos.

A los ocho años, fue diagnosticada de tuberculosis, dándole los médicos tan solo un mes de vida, pero este periodo se alargó por casi un año. Postrada en una cama, alejada del mundo y esperando la muerte, comenzó a construirse un mundo interior como vía de escape, convirtiéndose, los libros, en una parte significativa de su mundo. Una pequeña estrella desde su ventana, era su única visión y escuchar las risas lejanas de los niños que jugaban en el exterior. Ella ya no fue nunca más niña. No murió, porque su “mamita”, una campesina fuerte y hermosa, le dio gran batalla a la muerte y consiguió vencerla. A esa edad, Adriana comenzó a escribir historias y poemas.

Con diez años, también vio al demonio pero no en un tren (*), si no mientras jugaba con otros niños en el la calle de su barrio en “La Gran Avenida de Santiago”. Un hombre de enorme estatura, todo el cuerpo rojo, larga cabellera y barbas, corría desnudo haciendo ruido con la boca como un indio. Era graciosamente engreído y ridículo, no daba miedo. Más bien parecía un fauno. Pasó entre ellos sin mirarlos y desapareció a lo lejos. Adriana siempre tuvo una especial sensibilidad para captar realidades que escapan a la mayoría de los ojos.

(*) La narración de la aparición del demonio hace relación con una experiencia similar en la infancia de Gabriel García Marquez. Este curriculum fue escrito en partes por la propia autora e iba dirigido a García Marquez como presentación de la adaptación para guión de cine de su obra “Del Amor y Otros Demonios”. El texto a sido revisado, corregido y añadidos otros datos relevantes posteriormente por Aiwiñ Ayún

Con doce años, un sacerdote quiso castigarla acusándola de leer libros pecaminosos. Ella tenía acceso a todo tipo de libros en la biblioteca de su padre y de su abuelo, pero un sacerdote jesuita, su director espiritual, salió en su defensa llamándole “niña fuera de serie” y diciendo que solo él tenia criterio para confesarla. Adriana pese a su espíritu rebelde tuvo una gran espiritualidad que deja fluir sutilmente en sus obras.

A los dieciséis años, su familia viaja a Londres, donde su padre ocupa un cargo diplomático, pudiendo ella recibir una educación acorde con la posición que ocupaba su familia. Recorrió toda Europa siendo presentada en sociedad en  la “Corte”. A su regreso a Chile su familia gozaba de una importante posición social, sin embargo, pocos años más tarde la familia caería en la ruina económica, sufriendo un drástico cambio en su realidad.

Adriana comenzó muy joven su vocación de escritora, con dieciocho años edita su primer libro “ADAN”. La obra recibió gran elogio por excepcional brillantez. A la edad de veintitrés años, edita “A TRAVÉS DE LA SANGRE”, libro que dedicará a Pablo Neruda y por el cuál, él le enviaría un telegrama desde su casa”La Sebastiana” en Valparaíso, diciendo: “He leído tu pequeño libro maravilloso. Te abraza tiernamente, Pablo Neruda.”

Los personajes de sus historias podían aparecerse en cualquier lugar, en el metro, en la calle… También postales y recortes de periódicos en muchas ocasiones servían de fuente de inspiración para sus historias.

Con veinticuatro años, se casó con Emilio Miguel Signorelli, un joven escultor. La pareja viaja a EEUU con una beca”FullBrigt” para estudiar en la”Herron School of Art” de  Indianapolis. De regreso a Chile, Emilio, trabaja para el gobierno de Salvador Allende en un programa de desarrollo de la artesanía del pueblo Mapuche. Tienen cuatro hijos, pero el matrimonio se ve afectado por la grave enfermedad de su marido y por el Golpe de Estado en 1973, que lo obliga a escapar a Europa exiliándose largo tiempo sin posibilidad de volver a su tierra. Emilio muere años más tarde, en un frió invierno de Frankfurt.  Nunca se aclaran las circunstancias de su trágica muerte. Esta circunstancia impactó profundamente a Adriana que le dedica a modo de homenaje la portada de su novela “Un Largo Invierno”. Tras el exilio de su marido, Adriana comienza una lucha de supervivencia con sus cuatro hijos refugiándose en casa de sus padres, pese a esto no abandona en ningún momento su labor creativa.

Sientiéndose ya casi una anciana tras la dura experiencia vivida y con apenas treinta y siete años, su vida da un vuelco cuando conoce a Hernán, un joven rebelde casi adolescente del que se enamora y con el que tiene una complicada relación que la enfrenta con su familia conservadora y la obliga a dejar su hogar y sus hijos. Hernán, le inspirará el personaje para su cuento “ADONAI” que edita junto a otros textos en un libro llamado de la misma forma. Años más tarde su relación se convierte en una profunda amistad que durará toda su vida, de esta relación ya en su madurez, nace su hija menor a la que mimará y criará con dedicación.

Adriana vende sus libros directamente en la Plaza de Armas de Santiago junto a otros artistas callejeros, principalmente pintores. De está forma consigue llegar al publico ya que otros canales de distribución para sus obras estaban cerrados. Esta fórmula la conecta también con la realidad diaria de un país en plena convulsión.

Ahí puede presenciar las protestas y enfrentamientos entre estudiantes y fuerzas represoras. Ahí también, es testigo de abusos e injusticias, viéndose inmersa en circunstancias que la hacen caer en la sospecha con lo que es detenida en varias ocasiones. 

Es ese Chile, donde la falta de libertad y los abusos de poder de la dictadura militar de Pinochet, hacen que Adriana tome una actitud política aun más activa que transforma su narrativa a una de carácter más social y crítico. Edita en esos momentos su novela «Topless” que narra la historia de una joven de clase humilde en su intento de cambiar su realidad , la novela es es llevada al cine por la cineasta chilena “Lucía Salinas”.

Durante los años siguientes, Adriana, escribe gran cantidad de novelas y cuentos que quedan inéditos debido a la enorme dificultad de acceder a los canales convencionales de edición, distribución, etc. En los noventa viaja a España donde reside por más de catorce años. Allí además de sus escritos, Adriana se interesa por cine realizando adaptaciones de la novela “Del Amor y Otros Demonios” de García Márquez , “El Vergel” de Josefina Aldecoa y organizando varios ciclos de Cine exponiendo películas de cineastas españoles e iberoamericanos. También escribe sus propios guiones como “Ángel” pensado especialmente para el director Juanma Bajo Ulloa y “Redes” y continúa con la creación de relatos y novelas:  “Bajo un Cielo Rojo” inspirada en la realidad de un hermoso joven que se enfrenta a la calle y la droga. “Corazón de Chocolate” novela, “La Heredad del Tiempo” de contenido autobiográfico, “El Ojo de la Aguja” colección de cuentos eróticos entre otras obras.

A los setenta y cuatro años, tras una larga vida llena de luces y de sombras, Adriana aquejada de una enfermedad terminal  decide regresar a su país y pasar sus últimos meses de vida en su casa familiar. Allí disfruta como siempre hizo de los pequeños regalos que le brindaba la vida, el canto de los pájaros, la sutileza del aroma del jazmín y por supuesto del placer de escribir.

Ella, quien amo la vida, la belleza y la juventud, nos deja ese vitalismo y ese espíritu singular que perdurará en sus obras.

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Obra bibliográfica y premios:

Adriana realizó estudios en La Escuela de Arte de la Universidad de Chile; cursos de literatura en Inglaterra y en la Universidad Herron School of Art, USA.

En 1973 fue seleccionada para integrar junto a otros siete escritores el Taller Literario de la Universidad Católica de Chile, que se vio interrumpido por el golpe militar.

Ha editado en su país los siguientes libros, “Adán”, prosa poética; “A través de la Sangre”, narrativa elogiada por Pablo Neruda; “Adonai”, cuentos premiados por la Ilustre Municipalidad de Santiago; “Topless”, novela breve de tipo social, que fue llevada a cine por la directora chilena Lucia Salinas; “Un Largo Invierno”, novela premiada por la Sociedad de Escritores de Chile y el certamen “Chile produce escritores”.

También su cuento “Calles” fue galardonado por la Universidad de Antofagasta. La novela “Las Cuatro Estaciones” obtuvo el premio de la Sociedad de Escritores de Chile y la obra de teatro “Marina” el de la Secretaría Cultural de Santiago.

En Madrid ha dirigió un ciclo de cine en la Videoteca Conde Duque, presentando “La Madre Muerta” de Juanma Bajo Ulloa, “Sicario” filme venezolano premiado en el Festival de Cine en Huelva y “El Rey del Río” de Gutierrez Aragón.

Entre sus últimos trabajos se cuentan las novelas “La Heredad del Tiempo”, “Corazón de Chocolate” , “Bajo un Cielo Rojo” , “Arcoiris” , “La Flor del Quintral” y la colección de cuentos eróticos “El Ojo de la Aguja” y los guiónes “Angel” original , “Los Collares de Oddua” adaptación de la novela “Del amor y Otros Demonios” de García Marquez y “El Jardín de Zara” de la novela “El Vergel” de Josefina Aldecoa.

FUENTE : https://adrianamarinlezaeta.wordpress.com/biografia

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