Ruta de los Conchales

Trabajo de recopilación y difusión de la Agrupación Cultural y Social La Ruta de los Conchales

El día 02 de diciembre de 2022 se desarrolló la inauguración de la señalética que indica la posición e información de los conchales encontrados en la Ruta 7, que une las localidades de Puerto Montt y Caleta La Arena, con 45 kms de distancia entre ambas. Esa fecha quedó definida como el día de la recuperación de los conchales del primer tramo de la Carretera Austral, sellándose un compromiso entre los asistentes a reunirnos cada año a celebrar este importante hito en la valoración del patrimonio territorial.

Con la participación de Víctor Caico como presentador de las actividades, se contó con la presencia y compromiso de las siguientes personas e instituciones: Paola Gatica: Unidad de Patrimonio y Cultura de la Mun. de Puerto Montt, Catalina Godoy: Unidad de Turismo de la Mun. de Puerto Montt, Rigoberto Soto, Raúl Fernández: integrantes Agrupación Cultural y Social La Ruta de los Conchales, Simón Sierraalta y Constanza Cortéz: Universidad Austral, Carlos Soto: Emprendedor y Vecino de Chamiza, Erika Klein y Carlos Moya : Vecinos del Valle de Automó y Fundación Voces Locales. Se hicieron presentes la empresa SAESA, colaboradora en la gestión de confección e instalación de la señalética y Carabineros de Chile, permanentes colaboradores en temas sociales en el tramo señalado de la Carretera Austral.

«Como Presidente de la Agrupación Ruta de los Conchales Milenarios y Patrimonios, quiero en primer lugar saludarles muy cordialmente en representación de nuestro directorio, socias y socios. Hoy es un día muy especial e histórico para nuestra organización y también debe serlo para nuestras comunidades, especialmente aquellas donde está instalado un letrero que indica que en aquel lugar, hace miles de años, antes de la era de Cristo, playas y bosques de este territorio fueron parte en la vida de hombres, mujeres y niños. Pueblos de Chonos y Cuncos que habitaron que habitaron temporalmente, cazando, pescando y mariscando. Contamos con elementos materiales y orgánicos rescatados el año 1999 por un grupo de arqueólogos y diversos profesionales que trabajaron dirigidos por Nelson Gaete en el km 12,5 del primer tramo de la carretera.

Mario Balcázar

Hoy se encuentran esas especies cobijadas en el museo de la Universidad Austral sede Valdivia. Agradecemos a Simón Sierraalta, arqueólogo que las trasladó desde Talca la mencionada universidad. Al frente de este lugar, la comunidad organizada de Piedra Azul, instaló en el invierno del año 2000 un monolito en madera confeccionado por un carpintero local, Jaime Bizama y con escritura de Víctor Maldonado. Agradecemos también a la familia vecina al conchal de Piedra Azul, conformada por Ramón Almonacid, señora Nena e hijos.

Refrendamos el cuidadoso trabajo y permanente gestión que desarrolló nuestro secretario Raúl Fernández Vásquez, tanto para agilizar este interminable proceso como para mantener la unidad y la información en nuestra agrupación. Ahora ya abierta esta ruta, anhelamos que instituciones como la Escuela de Arqueología de la UACH, unidades de patrimonio, cultura, turismo y desarrollo rural del municipio, se interesen por construir espacios de visitas y circuitos que integren a los conchales ancestrales de este territorio, incluyendo los Corrales de Pesca con connotación histórica y patrimonial».

«Estamos en la localidad de Chamiza, donde un muy antiguo vecino, Sergio Chávez, cuenta en su libro Vivencias y Testimonios que la gente en aquella época siempre atenta a mantener fuego y calor en sus casas, venían hasta la ribera del río a buscar ramas bajas, las que estaban más secas que la leña gruesa, fáciles de amarrar y llevar para sus casas. A estas ramitas se les conocía con el nombre de «las chamizas»… Así continuamente en las casas decían los mayores «chicos, vayan a buscar un poco de chamiza». Y así quedó nombrado este lugar.

Este territorio tanto en su borde costero y río, como en el interior, comenzó a ser habitado cerca del 1850, primeramente con familias que llegaron a trabajar la madera en astilleros, conocidos como los hacheros de ese tiempo, otros en labores agrícolas y de mar. Hoy es un lugar muy habitado y queda poco de las antiguas costumbres y formas de vida.

El sector que va bordeando el Río Chamiza, conocido como el Valle de Automó, se conocía inicialmente como Antomó, que significaba «lugar donde se trabaja de sol a sol» según el historiador local Sergio Millar. En este valle de Automó aún existen construcciones, descendientes y aspectos de la vida de los colonos alemanes que llegaron a partir de 1957 en adelante y que guardan parte del patrimonio histórico de esta parte del territorio».

Rigoberto Soto

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