Dolores Rosas Santibañez y el servicio público de la Cruz Roja en el sur de Chile

La Sra. Dolores Rosas Santibáñez pronto cumplirá 100 años de edad, ella nació un 29 de junio de 1913 en el fundo Doñinco cuando la ciudad de Purranque se había fundado solo en abril de 1911 con la llegada del ferrocarril.  Ella vivió en distintas ciudades del sur, incluyendo Puerto Montt, pero donde depositó su alma entera fue en la Cruz Roja, educando a cientos de madres en primeros auxilios y en los cuidados básicos de sus hijos en una época en que el Estado aún no extendía sus funciones en salud a todos el territorio de Chile y en donde la elite social cumplía parcialmente con ese servicio de manera voluntaria.

Doña Dolores fue una de las 7 hijas de Agapito Rosas Santibáñez (fallecido en 1934 a los 71 años) y de Clotilde Santibáñez Silva (fallecida en 1951 a los 81 años de edad). Sus padres eran herederos de una de las antiguas y más tradicionales familias de Osorno y sus alrededores. Su fundo tenía 120 hectáreas y 3 familias de inquilinos les colaboraban. Se educó primero en la naciente ciudad de Purranque cuando solo había 6 casas  y luego en la Inmaculada Concepción de Osorno. Debido al fallecimiento de 2 hermanas tuvo que volver a su ciudad natal en donde los papás vivían de sus rentas. Se casó joven con Oscar Adriazola y después de 16 años de matrimonio se volvió a casar con uno de los tres hermanos Kemp –Orlando-, quienes fueron importantes voluntarios del Cuerpo de Bomberos en Osorno y Puerto Montt y que descendían de una familia inglesa llegada a comienzos del siglo XX.

Con su esposo Kemp se fueron a vivir a Puerto Montt donde instalaron una barraca entre 1954 y 1964 al frente de lo que fue el antiguo frigorífico de la caleta de Pichi Pelluco cuando la madera nativa era una de las principales riquezas de esta zona, otros madereros importantes en esos años eran los Sánz, Brahm, Meersohn y Rodrigo.

En Purranque se inició en la Cruz Roja con Domingo Arriagada (era mixta) y eran unos 20 socios: “hacíamos curaciones, poníamos inyecciones, hacíamos turnos y nos llamaban por una sirena la que después se les regaló a los bomberos”. En Puerto Montt se integró gracias a la invitación de la Sra. Inés Yurazceck y le tocó vivir la experiencia más fuerte de su vida la que fue el terremoto del domingo 22 de mayo de 1960: “al otro día a las 8:00 nos presentamos todas, a mí me tocó trabajar en el Industrial…en donde repartíamos comida y ropa, fue tanta la ayuda que recibimos especialmente de Canadá y EEUU que teníamos muchos locales cada uno con 5 socios, en el Regimiento estaba la principal sede…luego mandaron dinero para las construcciones…un año estuvimos haciendo todo eso todos los días”. La reacción de la gente fue desesperada ante el desastre mayúsculo y comenzó a exigir más ayuda ‘…algunos se aprovecharon y comenzaron a vender esa ayuda, lo veíamos en el comercio’.

Sra. Dolores Rosas Santibañez

Doña Dolores fue Jefa de Policlínico siendo presidenta de la Cruz Roja la Sra. Arrizaga de Droguett. Contantemente se capacitaba en Santiago y replicaba esos cursos en Puerto Montt. Aún se admira del enorme hospital de campaña que instaló EEUU en donde estuvieron los estanques de petróleo de calle Egaña, ‘lamentablemente se lo llevaron  a Santiago’. Ella recuerda que la Cruz Roja era muy querida en la ciudad, ‘trabajábamos mucho y logramos que la gente nos ayudara harto, hacíamos kermesses en el Club Alemán para reunir dinero’. Debido a la disminución notoria del bosque nativo en los alrededores de Puerto Montt su familia decidió emigrar. Vivieron por un tiempo en Castro instalando la barraca y después se fueron a vivir definitivamente a Puerto Aysén cuando todavía era un pueblo pequeño. Allí fue presidenta de la Cruz Roja  entre 1966 y 1989. Luego de la muerte de su marido, ella sufrió el incendio de su galpón a comienzo de los ’90 y se fue a vivir a Santiago con su única hija a la que tuvo después de los 40 años, luego retornó a Purranque a vivir sola cuidando su jardín en la tierra de sus ancestros y cociendo ropa para las muñecas de porcelana que aún conserva. Hoy ha retornado a vivir a Puerto Montt para vivir con su querida nieta quien desde Purranque encontró trabajo en la industria de la salmonicultura y quien también comparte su espíritu de compromiso de voluntariado social.

Desfile de la Cruz Roja en Puerto Montt. 1956