Rasgos de Historia de la Salud y Posta Rural de Piedra Azul y Pichiquillaipe

Investigación y recopilación Raúl Fernández Vásquez

DEDICATORIA

Viejos maderos y tejuelas, de antiguas postas de salud, guardan aún entre repliegues y aristas, recuerdos y saberes que se han mantenido muchas veces en silentes recovecos del tiempo. los invito a esforzarnos en reconstruir la historia antes que se sumerja en la vorágine de los tiempos modernos. utilicemos como mejor herramienta la memoria oral que aún guarda sabores y alientos de quienes dieron primeros pasos para fortalecer la salud en antiguas épocas.

He querido contribuir con mi posta que cumple 30 años de vida, trayendo un relato, que no es mío, ni propio, es resultado entre conversas con vecinos y vecinas que aportaron con recuerdos y vivencias.

Es muy posible que el relato quede corto y queden añoranzas en rincones del recuerdo, pero es solo un ejercicio que cumple con la buena intención, para que también otras personas puedan continuar construyendo su historia.

Raúl Recaredo Fernández Vásquez

RASGOS DE LA HISTORIA RELACIONADA CON LA SALUD Y LA POSTA DE PIEDRA AZUL Y PICHIQUILLAIPE

Al hacer un recorrido por las diversas comunidades rurales que hoy día cuentan con Cescof, Postas y Estaciones de Salud, seguramente nos encontraríamos con un mundo de testimonios, vivencias y relatos que ya son parte de la historia de estos pueblos.

Esos viejos relatos nos dicen que hace varias décadas, mujeres y hombres de campo se unieron en sus diversas comunidades con la finalidad de facilitar la llegada de la atención de la salud Y fueron formando y uniendo fuerzas y comisiones para hacer gestiones, viajar a Puerto Montt, conseguir audiencias y conversar con autoridades de la salud.

Los primeros dirigentes fueron interesando a otros y otras vecinas y se fueron formando pequeñas organizaciones de la salud en cada localidad de la ruta 7, con el objetivo de conseguir ya sea la atención de rondas médicas y la construcción de Postas de salud.

Cuando se cumplen 30 años de vida de nuestra posta de Salud de Piedra Azul y Pichi Quillaipe, es necesario recordar tantos vecinas y vecinos de la antigua Comunidad que sin percibir ningún beneficio personal iniciaron las primeras actividades en aras de ofrecer un espacio de atención de salud primaria a la Comunidad, muy especialmente a las madres de familia y a sus hijos e hijas.

Es posible que al recordar nombres, puedan quedar algunos sin nombrar pero, en todo caso vamos a hacer el ejercicio.

Para ello, nos imaginaremos y recordaremos un escenario histórico como lo es Ralimó. Allí en la década del 60 y tantos, se había creado el Comité de pequeños Agricultores de Piedra Azul y Pichi Quillaipe, y sus socios habilitaron con su propio esfuerzo y templanza una bodega y Sede social en la casa donde había funcionado la Escuela 14.

Ralimó era un sector que colindaba con la playa y su borde costero, y a poca distancia corría copiosamente un afluente de agua cuya boca nacía desde el borde del seno del Reloncaví.

Era también un lugar de transito de habitantes del territorio. Una amplia sábana de playa circundaba el terreno de bajo Ralimó.

Aproximadamente unas 160 familias en esa época vivían principalmente en las zonas altas y valles de Piedra Azul, y Pichi Quillaipe ocupando parte del cordón precordillerano que al oriente y poniente, era habitado.

Las costumbres y formas de vida eran de origen campesino, ello significaba que su quehacer cotidiano estaba orientado al trabajo de la Tierra, las siembras, la crianza de animales, aves de corral, frutales, la artesanía eran parte importante en la vida cotidiana de estas familias.

Así como también la pesca era un actividad que practicaban asiduamente los vecinos, sorprendidos muchas veces por la cantidad y por las diversas de espacies de peces que esos años convivían en los frentes de mar. Así como de mariscos en el borde mar, la vida pasaba con mucho trabajo de esfuerzo en los campos del territorio.

El Puerto de Ralimó había cobrado importancia desde los albores del siglo XVIII, como sitio de escampada, y ensenada de protección de temporales que arreciaban a embarcaciones pequeñas y veleros de bajo calado que cruzaban entre Hualaihué , Puerto Montt, Cochamó y Puelo.

Era un pequeño puerto que en alta marea se cargaban productos, agrícolas, maderas, durmientes, tejuelas, alfombras y choapinos, que bajaban en carretas y birloches de Alto Ralimó y Piedra Azul Alto.

Eran tiempos de asiduas misas, procesiones, rezos, rosarios, mingas, carreras de caballos, torneos de fútbol con ramadas, empanadas, chicha de manzana y brisca. Los huertos con hortalizas, flores, diversidad de plantas y la arboleda nativa aromatizaban el ambiente territorial.

Las lanchas a vela y a motor central se constituían como el principal medio de transporte que surcaban el Seno de Reloncaví de “arriba/abajo”.

La primera escuelita rural e internado de Piedra Azul había sido fundada en junio de 1948. Anteriormente ya habían funcionado dos pequeñas escuelas rurales, una en Ralimó y otra en sitio cercano a la Iglesia de Piedra Azul.

En este escenario histórico, la salud iba cobrando necesidad de ser atendida. La población requería preocupación. Así fue como un grupo de hombres y mujeres de la comunidad iniciaron de manera absolutamente voluntaria actividades primero uniendo un grupo para atender a personas que necesitaban algún tipo de protección ante necesidades que no podían ser atendidas en casa.

Al mismo tiempo se preocuparon de establecer nexos con un básico equipo de salud, que salían a rondas en comunidades rurales utilizando viejos y destemplados vehículos.

Así se organizaron las mujeres y en crudos días de invierno con caldillos calentitos, mate, café con pancitos caseros se atendía a quienes llegaban hasta la sala de salud. Se recuerda con mucho aprecio como activas voluntarias y colaboradoras en ese período a las vecinas Nora Subiabre Millapel, Leopoldina Olavarría Guerrero, Virginia Mella, Sonia Olavarría Olavarría, Berta Navarro Oyarzo, Sonia Olavarría Arenas.

Justamente la vecina Sonia Olavarría Arenas recuerda y relata qué “a don Roberto Olavarría Schmidt le correspondió hacer varias gestiones por la salud, ya que era en ese período Presidente de la Junta de Vecinos y asumió varias diligencias y en oportunidades viajaba a Puerto Montt para eso, y como era también miembro de la Comisión de crédito del Comité de pequeños agricultores, facilitó varias gestiones, entre las principales qué la directiva del Comité encabezada por don Alejandro “Alejo» Oyarzún facilitó un espacio para la atención de la población en la Sede.

Así se gestionó que los pequeños agricultores traspasen una sala para acomodar las primeras atenciones. Con antiguos muebles crearon un espacio lo más acogedor posible. También quiero recordar a la vecina María Rifo, quién nos ayudaba a atender a la ronda médica con la alimentación en el comedor de la casa de la vecina Genoveva Olavarría», termina diciendo Sonia Olavarría.

Hay recuerdos de la vecina Elizabeth Díaz Jaque, esposa del vecino de Pichi Quillaipe, don Amado Guerrero, tomó como responsabilidad permanentemente mantener aseada la sala y más tarde tuvo una gran presencia como colaboradora directa en la nueva Posta; Tarea que fue cumpliendo, con total entereza y voluntad.

Viajando mayormente a pie contra viento y marea desde su residencia de Pichi Quillaipe. Por ese reconocimiento hace unos años se grabó su nombre en la sala de ejercicios de la Actual Posta de Salud de Piedra Azul y Pichi Quillaipe.

Es importante incluir en la presente reseña la siguiente información relatada por una conocida vecina de la localidad de Piedra Azul, señora Ana María Soto Tureo, fundadora del Comité de Desarrollo quién nos aportó con el siguiente recuerdo:

“En la época qué funcionaba la Sala de Salud en la sede de los pequeños agricultores, fui una voluntaria que me encargaba de preparar desayunos y otras veces platos de comida para las personas que venían a ronda, especialmente en época de invierno o días muy helados. En esas ocasiones se contaba con alimentos que eran donados por los vecinos y vecinas de la comunidad. Y la señora muy conocida y recordada en nuestra Comunidad Genoveva Olavarría facilitaba su casa para cocinar y atender a la ronda».

Por otra parte nos trae también integrar a los recuerdos la presencia de la familia Bucarey Vargas, que llegaron a vivir en la década del 70 al sector Playa de Ralimó frente a la boca del seno de Reloncaví y fueron tesLgos presenciales de todos los acontecimientos que se han suscitado en Ralimó

Incluida la historia de la sede de los pequeños agricultores, el funcionamiento de la sala de la Salud, y de la cooperativa de artesanas Sol de Chile y el funcionamiento del único negocio que en ese tiempos existió en ese lugar por unos años, cuyos propietarios era el matrimonio conformado por don Atilio González hoy ya, fallecido y la señora Prosperina Ojeda.

También en aquel tiempo los vecinos: Rodrigo Olavarría que fue presidente del Comité de Salud en aquel tiempo, Eduardo Guineo, Dagoberto Olavarría y Orlando Velásquez, éste último varios años más tarde sería dirigente social en el territorio y presidente de la Liga de Futbol Rural del primer tramo de la carretera austral hasta su fallecimiento. Ellos se preocuparon de construir un baño para que pueda ser utilizado por las personas que asistían a atenderse y otros varios arreglos que eran necesarios para el buen funcionamiento.

El proyecto nueva Posta para Piedra Azul y Pichiquilliape, se produjo felizmente en Marzo del año 1992. En esta parte de la historia, pareció pertinente contar con el relato de quién fue parte importante en dicho proyecto, don Francisco Vega Araneda, que le correspondió ser presidente en ese período de la Junta de vecinos de Piedra Azul y Pichi Quillaipe.